La radiofrecuencia facial produce un calentamiento controlado en tejidos seleccionados y puede incorporarse a protocolos de cuidado facial.
El tratamiento se planifica de acuerdo con la calidad de la piel, el grado de flacidez y las características anatómicas.
Los resultados y el número de sesiones varían entre pacientes, por lo que la evaluación inicial es indispensable.
La evaluación es el primer paso.
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La indicación, número de sesiones, cuidados y resultados esperables dependen de las características individuales.

